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El arte de la conservación

Guía de sintéticos seguros y alternativas naturales

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"Elaborar un producto autoconservante a base de agua requiere de un equilibrio muy preciso entre diferentes ingredientes naturales. Lo bueno es que, al usarlos, se elimina la necesidad de utilizar conservantes sintéticos."

Jack Constantine, inventor de productos

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Los conservantes son sustancias que se añaden a la comida y a otros productos para mantenerlos frescos durante más tiempo. Garantizan que los productos perecederos no se vean afectados por la degradación microbiana, que tengan una vida útil larga y que los consumidores estén protegidos contra cualquier potencial infección. Así, cada vez que toques un producto, lo harás con la tranquilidad de saber que es totalmente seguro.

La línea de tiempo de la conservación

A lo largo de la historia, los humanos hemos encontrado maneras innovadoras de conservar la comida, la bebida y los cosméticos de forma segura y fresca sin necesidad de usar frigoríficos, congeladores, químicos o embalajes de plástico. Ahora, viaja atrás en el tiempo y descubre la historia detrás de la conservación.

¿Qué es el agua libre?

El agua libre, también conocida como "actividad del agua", se refiere al agua que los microbios pueden usar para reproducirse. Como todos los seres vivos, los microorganismos necesitan agua y nutrientes para crecer, y por eso los productos a base de agua como los geles de ducha son un entorno perfecto para que estos se reproduzcan. Para que los productos perecederos se conserven seguros y frescos, se debe o reducir el agua libre o controlar el crecimiento de los microbios con un conservante. Los sintéticos como los parabenos pueden usarse para impedir que los microbios se desarrollen en productos a base de agua. Ingredientes naturales y absorbentes como la arcilla y componentes solubles al agua como las sales o los azúcares también pueden usarse para reducir la cantidad de agua a la que los microbios pueden acceder. Los productos desnudos y sólidos tienen un nivel de agua muy bajo y por eso no necesitan conservantes añadidos.

¿Cómo funcionan los conservantes sintéticos?

Synthetic Preservatives
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En cada centímetro cuadrado de tu piel viven unos 5 millones de bacterias aerobias capaces de limpiarla de cualquier microorganismo patógeno en 20 minutos, siempre y cuando la piel esté libre de cortes o abrasiones. Un buen conservante debería ser capaz de interferir lo mínimo con estos importantes microorganismos.

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Para proteger a los consumidores, la Unión Europea supervisa el uso de conservantes sintéticos: clasifica aquellos ingredientes que pueden usarse como conservantes y limita el uso máximo de cada uno de ellos; sin embargo, a los fabricantes no se les restringe el número de conservantes que pueden utilizar en un producto.

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Los conservantes tienen métodos diferentes de mantener un producto limpio, y la efectividad de cada sintético puede aumentar cuando se juntan dos que trabajan de formas distintas. Como en un partido de tenis de parejas, un conservante defiende la red mientras el otro cubre la parte trasera del campo y ambos están preparados para deshacerse de los microbios en cualquier momento.

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Por ejemplo, conservantes como el metilparabeno y el fenoxietanol agujerean las paredes o membranas de las células de las bacteria; es como quitar el tapón a una bañera. Esto consigue que la bacteria no pueda reproducirse. Otros, como el propilparabeno o el alcohol bencílico, impiden que las paredes de la célula se formen perfectamente y, por ello, la bacteria no tiene la posibilidad de cerrarse. De esta forma, resulta imposible que se pueda crear una segunda generación de microbios.

¿Son seguros los parabenos?

Los parabenos son una familia de conservantes químicos que se usan para prevenir el crecimiento de bacterias y moho dañinos en productos perecederos. A lo largo de su historia, muchos estudios han confirmado su seguridad y sus efectos sobre la piel de forma exhaustiva.

Kit autoconservante

Si se usan con pericia, algunos ingredientes pueden conservar fórmulas frescas de forma natural eliminando la necesidad de añadirles conservantes sintéticos. Estos ingredientes pueden reducir la cantidad de contenido de agua de un producto y crear así un entorno inhóspito para los microorganismos. De esta forma también añadimos propiedades a la fórmula para que sea más beneficiosa para el pelo y el cuerpo.

Las expertas en química natural

Las abejas son químicas expertas del mundo natural: convierten el azucarado y acuoso néctar en miel imperecedera. Poco a poco, científicos y apicultores van comprendiendo este complejo proceso de autoconservación.

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