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El jabón orangután: últimas unidades

Selva, praderas alpinas, llanuras, bosques de hoja perenne, lagos y ríos forman parte de un ecosistema único en el mundo: el de Leuser. Un rincón de Indonesia que además alberga más de 500 especies diferentes. La biodiversidad de esta región de Sumatra no ha impedido que los cultivos de palma acaben con todo, llevando a la deforestación de una de las islas más grandes del mundo, cuyo equilibrio pende de un hilo.

Sumatra tiene uno de los ecosistemas más diversos del mundo, es el único lugar donde conviven Orangutanes, tigres, elefantes y rinocerontes. Su selva tropical es el hogar de cientos de especies de aves y mamíferos, además de ser el medio de vida de millones de personas, que dependen del agua y la comida que de ella obtienen. Para evitar que esta zona se siga deforestando, Lush ha unido fuerzas con la Sociedad del Orangután de Sumatra (SOS), una organización benéfica.

Durante más de medio siglo, Indonesia ha sido talada de forma ilegal. Los bosques que algún tuvieron una extensión de 162 millones de hectáreas se han visto reducidos a una pequeña fracción de su tamaño original. Hoy en día se siguen destruyendo a un ritmo sin precedentes, que no se da en ningún otro bosque del mundo. En tan solo cinco años, desde el 2008 hasta el 2013, se perdieron 80.316 hectáreas. Esta destrucción sin control ha puesto a los orangutanes de Sumatra contra las cuerdas, llevándolos al borde de la extinción.

Helen Buckland, directora de la SOS, explica lo que significa esto para los orangutanes: “A principios de noviembre, Sumatra anunció el descubrimiento de una nueva especie, así que ahora hay dos orangutanes, el de Sumatra y el Tapanuli. Los dos gravemente amenazados”.

“Para salvarlos, tenemos que detener cuanto antes la destrucción de su hábitat. Los bosques de Sumatra han sido talados durante décadas, llevando a los orangutanes y a otras muchas especies al borde de la extinción”, añade Helen.

La destrucción de los bosques aumenta a un ritmo alarmante, reemplazando la selva nativa por plantaciones ilegales y carreteras.

Para salvar a los orangutanes, y a todas las especies que habitan en la selva tropical, se necesitan medidas urgentes. Esos esfuerzos ya están en camino y se ha demostrado que, con las técnicas y la educación adecuadas se puede conseguir que vuelva a crecer el bosque nativo, y con él toda la vida silvestre que un día lo ocupó.

Helen recuerda los sentimientos que experimentó cuando vio por primera vez la selva devastada: “Me encontré con filas y filas de plantaciones de palma. La tierra estaba seca y cuarteada, y reinaba un silencio absoluto, no se oía ni el canto de un pájaro. En ese suelo estéril, planté un árbol de la selva tropical y deseé con todas mis fuerzas que sobreviviera”.

"Dos años después volví a ese lugar y me refugié del sol bajo las ramas del árbol que yo misma había plantado. Escuchaba insectos y pájaros cantando, y el resto del equipo me habló también de una manada de elefantes que había pasado por allí el día anterior. Ahora sí, podíamos empezar a hablar de conservación. Poco después el primer orangután volvió a la zona".

“Hace falta mucho tiempo para que crezca un bosque tropical, -afirma Helen- pero es increíble la rapidez con la que una zona reforestada vuelve a ser un lugar ideal para los orangutanes y otras muchas especies. En tres o cuatro años la naturaleza se hace con todo y la vida salvaje regresa a su lugar”.

SOS trabaja junto al Centro de Información del Orangután (OIC, por sus siglas en inglés) para proteger a estos primates en Sumatra. Su principal objetivo es detener la deforestación para preservar los bosques y el futuro de las especies amenazadas. Pero más que trabajar en la recuperación de la selva, SOS pone el foco en enseñar a las comunidades locales la importancia a preservarlo y a mantenerlo productivo.

La organización benéfica enseña técnicas de permacultura a la comunidad en un centro educativo diseñado para mostrar a las nativos cómo pueden aprovechar al máximo los recursos del bosque, sin necesidad de dañarlo.

“No importa la cantidad de árboles que plantemos, para reforestar un bosque hace falta conectar con las comunidades locales y hacer que se involucren en el proceso, para que se conviertan así en protectores y defensores frente a amenazas futuras”, afirma Helen.

“La educación y la manera en la que intentamos llegar a la gente toma muchas formas diferentes; desde proyectar películas sobre conservación en comunidades locales, utilizando la electricidad producida por una bicicleta, hasta formación específica sobre técnicas de eco-agricultura. Todo esto es crucial para que el resto del trabajo tenga éxito”, añade la activista.

Para ayudar a la SOS a conseguir sus objetivos, Lush se ha propuesto recaudar fondos para comprar 50 hectáreas de tierra en la selva tropical de Bukit Mas y reforestarlas. Un terreno estéril y sin vida silvestre en la actualidad, pero que en unos años, con paciencia y muchos cuidados, podría recuperar la vegetación abundante que albergó en el pasado. Ahora que conoces mejor la campaña, seguramente te estés preguntando cómo puedes ayudar.

Es un placer presentarte al jabón orangután- una edición limitada con un delicioso olor a pachuli y naranja, que ayudará a recaudar fondos para llevar a cabo el proyecto de reforestación. En total, Lush ha creado 14.600 unidades, todo lo recaudado con este jabón (menos el IVA) irá destinado a la Sociedad del Orangután de Sumatra para comprar 50 hectáreas de plantaciones de palma -o, lo que es lo mismo: cuatro Palacios Reales de Madrid- y restaurar el bosque que un día fue devastado.

“Con la Sociedad del Orangután de Sumatra pude comprobar de primera mano el impacto que nuestros ingredientes tenían en Sumatra. Desde ese momento, nos comprometimos a cambiar la manera en la que trabaja Lush y a eliminar de nuestros productos el aceite de palma y la glicerina, además de intentar recompensar el daño que ya estaba hecho”, explica Simon Constantine, director de compras.

“Creo que eso fue un punto de inflexión, el momento en que nos dimos cuenta de que ya no se trataba de hacer el menor daño posible, sino de pensar en cómo reparar el daño que algunos ingredientes han creado. En el caso de la palma era la reforestación de un bosque en el que la biodiversidad ha desaparecido”, continúa.

La base del jabón orangután, hecha con aceite de coco de Indonesia, está completamente libre de aceite de palma. Estos jabones estarán a la venta en las tiendas de Europa y en internet desde el 24 de noviembre de 2017. Una vez que se vendan las 14.600 unidades existentes se acabó. Cuando desaparezcan, no habrá vuelta atrás, tal y como ocurre con los orangutanes en Sumatra.

Pero no creas que esto acaba aquí. Helen explica que hay muchas cosas que podemos hacer en casa para ayudar a la selva de Sumatra: “Cada persona que hace una donación, firma una petición, se apunta a escalar una montaña o a correr una maratón por la SOS, se convierte en parte de este movimiento global. Cada vez que alguien comparte una publicación en sus redes sociales nos ayuda a comunicar el mensaje. Necesitamos que la gente de todo el mundo conozca la gravedad de la situación, pero también explicarles que hay razones para ser optimistas. Una de ellas es la gente que está en primera línea, trabajando incansable para lograr un impacto positivo”.

Descubre más información sobre la SOS y su trabajo, y suscríbete aquí para recibir las últimas noticias. #SOSsumatra

El Centro de permacultura Gayo en Sumatra

"La tierra estaba seca y cuarteada, y reinaba un silencio absoluto, no se oía ni el canto de un pájaro. En ese suelo estéril, planté un árbol de la selva tropical y deseé con todas mis fuerzas que sobreviviera”.

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