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Vegetariana

Ser una empresa vegetariana es importante para nosotros, es algo que nos hace sentir orgullosos de lo que hemos conseguido.

Lush se fundó a partir de la idea de que los productos de cosmética no necesitan grasas animales o derivados para ser efectivos, además de que el testado en animales es una práctica completamente innecesaria y poco ética. En la actualidad, el 80% de nuestra gama de productos es vegana, un porcentaje que no para de crecer.

Una parte principal de nuestra filosofía consiste en asegurar que los ingredientes que utilizamos son sostenibles, se han obtenido de forma responsable y están libres de cualquier forma de modificación genética y, si es posible, también de pesticidas.

Las negociaciones en las cadenas de suministro pueden llegar a ser complicadas, por eso, la mayoría de veces preferimos acudir directamente a la fuente y a los agricultores. Todos los ingredientes que usamos en nuestros productos provienen de fuentes que han tenido que aceptar nuestra estrictas políticas antes de comenzar las relaciones comerciales con Lush, garantizando que las materias primas no han sido probadas en animales. Las frutas, verduras y granos no son transgénicos; y los huevos, la miel y la lanolina que usamos provienen de fuentes fiables, que tratan a los animales con respeto y cuidado, para conseguirlo procuramos trabajar con los proveedores más sostenibles y responsables que existen. Siempre buscamos formas de mejorar, revisamos minuciosamente nuestras fuentes y trabajamos, codo con codo, con los agricultores para mejorar el bienestar de los animales.

Nos gusta confiar en el conocimiento de los agricultores y las comunidades donde compramos nuestra materia prima. La miel que utilizamos en el champú Fairly Traded Honey la obtenemos de un proveedor de Zambia, que utiliza técnicas tradicionales que han pasado de generación en generación en su comunidad. Estos métodos están en sintonía con las abejas, en una relación de beneficio mutuo. Uno de ellos consiste en construir colmenas ecológicas hechas de corteza en lo alto de los árboles, para mantenerlas a salvo. Nunca usan pesticidas o herbicidas y las abejas recogen el néctar de los bosques no cultivados cercanos, lo que proporciona a la miel un aroma intenso.

Los huevos que utilizamos en productos como la mascarilla fresca Cosmetic Warrior y el champú Curly Wurly, los obtenemos de granjas cercanas a nuestras fábricas y se añaden frescos a los productos. Algunas de las granjas orgánicas certificadas con las que trabajamos decidieron dejar de producir huevos baratos para los supermercados y enfocarse en el bienestar de sus gallinas, que tienen un 50% más de espacio que los pollos de granja, por lo general; se alimentan de productos orgánicos; están protegidas frente a los pesticidas; y por la noche, descansan en gallineros seguros, donde la temperatura es cálida. Además, los estándares de bienestar de las granjas se revisan de forma regular para garantizar que estén a la altura.

La lanolina, que forma parte de productos como el exfoliante de cara y cuerpo, Ocean Salt y el acondicionador American Cream, también procede de un proveedor que cumple con estándares muy estrictos. La lana que se obtiene al esquilar una oveja se hierve para conseguir una sustancia que tiene una textura parecida a la cera. La lanolina es el aceite natural que produce la piel de la oveja, un ingrediente muy utilizado en cosmética ya que se parece al sebo natural que produce la piel humana.

Todos nuestros productos están hechos en un ambiente libre de crueldad animal. Siempre que existe la posibilidad, utilizamos, o incluso inventamos, alternativas seguras a los productos de origen animal.

Echa un ojo a la clasificación de los productos en los botes, donde encontrarás el logo oficial de la Sociedad Vegetariana y la sociedad vegana. La vida es demasiado corta como para invertir el tiempo en leer etiquetas interminables. Esto, junto a una lista clara de ingredientes, permite saber con total seguridad si el producto es adecuado para ti.

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