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Todo lo que una canción te puede hacer sentir

La música es una poderosa herramienta para evocar emociones. Una sola canción puede hacerte sentir triste, nostálgico o alegre… y, en ocasiones, todo a la vez. Pero, ¿por qué experimentamos todas esos estados de ánimo con una sola melodía? ¿Podemos utilizar playlists para transmitir emociones y comunicarnos con los demás?

Hace tiempo que los expertos estudian el efecto de la música sobre el comportamiento sin obtener demasiados resultados. Sin embargo, hay algo que sí sabemos: la música ayuda a liberar dopamina, una respuesta química relacionada con el placer, que quizás explique por qué una determinada canción nos hace sentir tan bien.

La música puede influir en nuestro estado de ánimo de distintas formas. Cantar en grupo, por ejemplo, reduce el estrés, mientras que la producción de oxitocina, también conocida como la hormona del amor, nos ayuda a conectar con otras personas. Ahora es más fácil entender esa extraña conexión con los desconocidos con los que acabas cantando tu tema favorito al final de una gran noche.

Para muchos de nosotros la música es una herramienta para mejorar el día a día y nos acompaña de la noche a la mañana. Desde la lista de reproducción que escuchamos de camino al trabajo, pasando por la canción que acabamos de descubrir y reproducimos en bucle, hasta ese sonido pegadizo, que se mete en la cabeza y no podemos dejar de tararear.

La música tiene un gran impacto en las emociones, lo habrás notado con la incómoda situación que deja una melodía inacabada o con la inquietud que produce un cambio inesperado de acordes. Hablamos con Mira Manga, escritora, música y directora de la firma ECC Records para entender mejor el poder de las composiciones.

“Si te fijas viendo una película o un programa de telerrealidad te das cuenta de que, en ciertos momentos, ponen siempre la misma música para provocar emociones. De hecho, si ves la misma escena sin sonido, notarás que pierde fuerza, pero si le añades las notas justas estás creando emociones”, explica Mira. Los compositores suelen utilizar esta técnica con frecuencia porque la música ayuda a subrayar lo que está sucediendo. La narración y la acción de una película nos dicen qué hacen los personajes, pero la banda sonora transmite lo que están sintiendo.

Mira se ríe al hablar de un programa de talentos muy popular en televisión: “Siempre que suena Coldplay sabes que un concursante se va a casa, o todo lo contrario: va a conseguir algo muy grande”.

Las listas de reproducción o playlists son el ejemplo perfecto de que se puede crear una cierta atmósfera a través de las canciones, una labor que han facilitado los servicios de música en streaming. Si necesitas un extra de energía, le das al play; si quieres todo lo contrario, una melodía que te acompañe en el sentimiento, también le das al play; y cuando estás trabajando y buscas concentración, más de lo mismo. Nos conectamos y tenemos una selección de estados de ánimo a tan solo un clic.

Mira describe el uso que hacemos de la música como un “suplemento de vida”: “cuando quieres relajarte o, al contrario, sentirte revitalizado, la música es como otra capa de realidad que aumenta lo que quieres conseguir”.

La música de fondo es también de gran ayuda en las cenas, donde consigue que el ambiente sea más distendido. Y, la verdad sea dicha, hincarle el diente a una patata frita en pleno silencio puede resultar algo incómodo. La música es también un efectivo instrumento de comunicación. Va más allá de los idiomas, conectando a personas que, de otra manera, no podrían entenderse. Hablar sobre nuestros artistas favoritos es un acto de intimidad que, curiosamente, compartimos con desconocidos. Y el gusto musical, aunque es algo personal, también ayuda crear conexiones e iniciar conversaciones. En palabras de Mira es “uno de los colores de nuestra personalidad”.

La música es una herramienta muy útil para conseguir bienestar, además de un vehículo que nos lleva a sitios que nunca visitaríamos por otros medios, hasta el extremo de que puede calmar el dolor, activando en el cerebro la liberación de calmantes naturales. Ya lo decía Bob Marley, en su canción Trenchtown Rock: “lo bueno que tiene la música es que cuando te llega dejas de sentir dolor”.

Hay evidencias que sugieren que los humanos la utilizaban para comunicarse, mucho antes de la invención del lenguaje. Todo esto demuestra que, sea cual sea, tu artista o género preferido, la conexión con la música es indiscutible.

Si buscas algo de inspiración, encontrarás un montón entre los discos de Lush Spa, deja que te lleven a recorrer un paisaje sensorial.

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