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Primates con personalidad

Cuando a comienzos de los años 60 una joven e inexperta Jane Goodall decidió viajar a Gombe (Tanzania) para a estudiar a los chimpancés en libertad, la comunidad científica se escandalizó porque aquella muchacha les ponía nombres a los primates. 

Uno de los primeros chimpancés que Jane identificó fue David Greybreard, al cual denominó así por el color gris de su barba. David fue el primer chimpancé que permitió que Jane se le acercara y también el primero al cual observó utilizando una herramienta, un comportamiento que hasta ese momento se había considerado único de la especie humana.

En la misma comunidad de chimpancés también vivían Flo, su hijo Figan y su hija Fifi, Frodo, Goliath, Goblin...y así hasta completar una larga lista de individuos de los cuales hoy conocemos su historia gracias a Jane. Y de hecho, actualmente no solo en Gombe, sino que en todo el mudo los primatólogos que estudian la conducta de los chimpancés y otros primates les identifican con nombres, tal y como hizo ella.

Pero la joven Jane no solo les asignó nombres sino que hizo algo todavía más transgresor. Se atrevió a describir a estos animales usando adjetivos como “tímido”, “juguetón” o “afectuoso”. “Eso es antropomorfismo”, declararon los otros científicos. Es decir, consideraban que estaba atribuyendo rasgos humanos a aquellos animales y que eso era erróneo desde un punto de vista científico. “Los animales no tienen personalidad, no disponen  de características individuales únicas que expliquen su comportamiento, les mueven las mismas necesidades y motivaciones, actúan por instinto”.

Hoy sabemos que los eruditos de aquella época no podían estar más equivocados. Estudios de comportamiento en chimpancés, como los llevados a cabo en el centro de Rehabilitación de Primates de Fundación Mona, han demostrado reiteradamente la similitud entre los rasgos de personalidad en primates no humanos y humanos. Pero muchos se mantenían escépticos y defendían que los chimpancés en cautividad no podían tomarse como referencia, que la personalidad de estos animales podía verse influida por el contacto con los humanos o por las propias condiciones artificiales de una vida en cautividad.

Pero para desmentir estas creencias, han hecho falta más de 50 años, concretamente en Octubre del 2017, para que se haya publicado un estudio sobre la personalidad en 28 chimpancés salvajes; llevado a cabo precisamente en Gombe. A través de valoraciones de investigadores que observan diariamente y conocen a los animales, se ha confirmado que los rasgos de personalidad de estos chimpancés en libertad son iguales que los previamente descritos en chimpancés en cautividad. Y por tanto, se corrobora que los rasgos de personalidad de todos los chimpancés, son muy similares a los de los humanos.

Así pues, cuando decimos que un chimpancé es “curioso”, “sociable” o “neurótico” no lo estamos humanizando sino que verdaderamente estamos describiendo un hecho que Jane Goodall comprendió enseguida cuando conoció a David Greybeard y a los otros chimpancés de Gombe. Y es que los humanos somos únicos, complejos y llenos de matices, pero los chimpancés, sin ninguna duda, también.

Maria Pradell

Unidad Investigación Fundació MONA

www.fundaciomona.org

@fundaciomona

Referenciass: Weiss, A. et al. Personality in the chimpanzees of Gombe National Park. Sci. Data 4:170146 doi: 10.1038/sdata.2017.146 (2017).

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