DESTACADO

Notas de campo: Un cuento de empoderamiento femenino

A principios de este año, la encargada de compras creativas Steph Newton viajó al norte de Ghana para conocer la cooperativa de mujeres que produce la manteca de karité de Lush. Además de aprender cómo se produce de forma sostenible este preciado ingrediente, también pudo comprobar el impacto positivo que sus ingresos tienen para las trabajadoras, que antes vivían a la sombra de sus maridos.

Los árboles de karité son nativos de África occidental, donde crecen salvajes y sin pesticidas. La floración de esta planta de la Sabana se produce en julio, durante la temporada de lluvias. El fruto cae al suelo cuando está maduro y listo para comer. Ahí es cuando comienza todo el proceso.

Las mujeres recogen el fruto del suelo y separan la pulpa para consumirla después, se quedan así con la parte externa, la cáscara, que es lo que se convertirá en manteca. Antes de vender el karité a la cooperativa, las mujeres apartan lo que van a utilizar para cocinar, ya que es un ingrediente muy popular en la gastronomía local.

Llegamos a la cooperativa, donde las mujeres cantan y bailan, en una bienvenida que no puede ser más calurosa. Cuando Johan y Tracy fundaron este centro en 2003 contaba solo con 40 personas, ahora lo forman 500 mujeres.

Nos reciben más de la mitad. Muchas han venido desde lejos, a pie, solo para estar aquí cuando llegasemos. Nos sentamos para ver cómo bailan, con movimientos hipnóticos, al ritmo de las palmas de las demás. La unión y la confianza entre ellas es evidente; pero mucho más obvia es la sensación de empoderamiento, que es lo que mueve este cuento.

Cuando reciben un nuevo pedido de Lush, las mujeres se dividen en grupos para empezar a trabajar. En las instalaciones no hay espacio para las 517 cooperativistas, por eso trabajan por turnos, en grupos de 25. Una distribución ideal para ellas, ya que el karité es solo una de las muchas obligaciones de estas mujeres. La mayoría se hace cargo también de la casa, la comida y el cuidado de los hijos, y tienen que recorrer un largo camino andando para llegar al trabajo.

El proceso de producción de la manteca de karité

El proceso para obtener la manteca comienza con un lavado a conciencia de las semillas de karité. Una vez están secas, las mujeres seleccionan a mano aquellas que están en óptimas condiciones. Tras la criba, se machacan, tuestan y muelen en una máquina que funciona con electricidad. Durante la última fase, el karité comienza a liberar una sustancia grasa, muy similar en apariencia al cacao. Después, las mujeres se reúnen alrededor de grandes recipientes, donde van añadiendo agua, poco a poco, al tiempo que remueven el contenido, al unísono, hasta que consiguen que la grasa empiece a separarse. Unos minutos más tarde la manteca de karité se separa por completo y el exceso de agua queda al fondo del gran envase. Las mujeres cogen la mezcla con las manos para ponerla en otro envase, al fuego, donde se acabará fundiendo y pasará a un estado líquido.  

La materia prima ya está casi lista, empieza a enfriarse y las mujeres la remueven de vez en cuando para evitar que se cristalice la superficie. Finalmente, se filtra con una tela de muselina para quitar cualquier residuo y se envasa, lista para enviar.

Esta es la manteca de karité que Lush añade después a sus productos.

El impacto social y económico de la cooperativa es evidente, las mujeres han desarrollado importantes habilidades durante los últimos años. Ahora saben utilizar toda la maquinaria y reciben clases de alfabetización dos veces a la semana; también tienen acceso a un seguro médico para toda la familia y a unos ingresos que les permiten pagar el colegio de sus hijos. Más de la mitad de las mujeres están capacitadas también para ser bomberas, una formación crucial en un área propensa a los incendios forestales.

Aparte de todos estos logros, algunas de ellas han creado pequeños negocios (haciendo cremas de la cara y jabones, y cultivando otras plantaciones), así sus ingresos no dependen solo de la manteca de karité. Con el paso del tiempo, su trabajo les ha permitido, por ejemplo, comprar bicicletas para llegar al trabajo con más facilidad. Tracy nos contó también que ahora van a la peluquería de vez en cuando o que, incluso, compran alguna joya.

El tiempo que pasamos en la cooperativa nos permitió conocer de cerca el elaborado trabajo que hacen cada día estas mujeres y, lo que es más importante, escuchar las historias personales de algunas de ellas. Suzy and Gifty, veteranas de la cooperativa, nos ayudaron con la traducción para conocer el gran impacto que esta actividad ha supuesto en la vida de muchas de ellas.

Nos contaron que hace 15 años las mujeres no hablaban entre ellas, se mostraban herméticas y cuando se cruzaban en los pozos, no intercambiaban palabra. Hoy en día el cuento ha cambiado mucho, ya no viven a la sombra de sus maridos, ahora son un poco más libres.  

Han encontrado fortaleza en las nuevas amistades, en la solidaridad entre compañeras y en la independencia de la que gozan gracias a los ingresos. Por fin han encontrado su voz.  

Una voz que ahora sirve para narrar un cuento que nada tiene que ver con sapos, caballos blancos y torres altas, esta inspiradora historia habla de empoderamiento femenino.

Steph Newton viajó acompañada de Erica Edwards y Jordan MacRae, realizadores de vídeos de Lush, y Reece Pickering, fotoperiodista del Lush Times. Descubre la historia completa echando un vistazo al vídeo y las fotografías de esta impresionante visita. 

 

Han encontrado fortaleza en las nuevas amistades, en la solidaridad entre compañeras y en la independencia de la que gozan gracias a los ingresos. Por fin tienen su propia voz.

Comentarios (0)
0 Comentarios