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No tan inteligentes: El peligroso mundo de los smartphones

Las baterías de litio, que pesan entre 21 y 45 gramos, son la razón por la que tu teléfono inteligente es tan ligero que puedes llevarlo en el bolsillo, sin ni siquiera notarlo. Pero una de las materias primas de las que están hechas estas baterías está relacionado con el trabajo infantil, el trabajo forzado, la corrupción y la exposición de las comunidades al polvo contaminado por metales tóxicos. Es una prueba de que todos tenemos un serio problema con nuestros móviles, afirma Karhryn Hindess.

El mundo de la tecnología está loco por las baterías de iones de litio, y no es de extrañar son ligeras y duraderas. Y gracias, en parte, al auge de los vehículos eléctricos (sí, hablamos de ti Elon Musk), se predice que el mercado se disparará de los actuales $ 65 mil millones a $ 100 mil millones en 2025.

El material esencial que compone la batería de iones de litio se llama cobalto y probablemente se ha extraído de alguna mina de la República Democrática del Congo (RDC), país que suministra más del 50% del cobalto mundial.

Parte de ese cobalto habría sido extraído por mineros que trabajan en el sur del país. Se estima que entre 110.000 y 150.00 personas cavan túneles hechos por ellos mismos usando solo sus manos y herramientas muy rudimentarias. Mientras que el cobalto que venden representa una quinta parte de todo el que se exporta en la actualidad en la RDC.

En abril y mayo de 2015, observadores de Amnistía Internacional (AI) y Africa Resources Watch (Afrewatch) viajaron al sur del Congo para investigar si los abusos contra los derechos humanos estaban impulsando el comercio mundial de cobalto. Se encontraron cara a cara con niños como Paul, que a los 14 años ya llevaba dos trabajando en las minas, y con frecuencia pasaba 24 horas seguidas bajo tierra: "He llegado por la mañana y me iré a la mañana siguiente ... He tenido que hacer mis necesidades en los túneles".

Dentro de las minas, fuera de la mente

El informe de seguimiento de AI y Afrewatch, titulado "Esto es por lo que morimos", dejó al descubierto una enredada cadena de suministro que comienza con los mineros artesanales y termina, supuestamente, con gigantes de la electrónica como Apple, Samsung, Dell y LG.

La vinculación de los diferentes actores en la cadena de suministro ha revelado que: los niños trabajan lavando y clasificando piedras o manejando cargas pesadas por menos de 2 dólares al día; los adultos lo hacen sin protecciones legales provistas por el Estado o incluso sin equipos de seguridad básicos como guantes o respiradores; se dan accidentes como los derrumbes de minas y accidentes subterráneos (entre septiembre de 2014 y diciembre de 2015, fueron emitidos por la emisora Radio Okapi accidentes que involucraron a más de 80 mineros); y las compañías involucradas, según el informe, no ejercieron ninguna diligencia relacionada con su cadena de suministro de cobalto antes de recibir la carta de Amnistía y Afrewatch.

"Los abusos en las minas permanecen fuera de la vista y de la mente porque en el mercado global actual los consumidores no tienen ni idea de cómo son las condiciones, fábrica y línea de ensamblaje. Descubrimos que los comerciantes compran cobalto sin hacer preguntas sobre cómo o dónde se ha extraído", dice Emmanuel Umpula, Director Ejecutivo de Afrewatch.

Casi dos años después, en noviembre de 2017, AI publicó el informe Time to Recharge, poniendo el foco en 29 compañías que usan materiales que contienen cobalto. Algunos de los hallazgos fueron bastante alentadores: 22 de las compañías habían analizado activamente sus vínculos con Huayou Cobalt, una compañía cuya subsidiaria en la República Democrática del Congo (Congo Dongfang International Mining SARL) tiene en sus manos la mayor parte del metal extraído a mano. Esta compañía suministra componentes de baterías a algunas de las mayores compañías telefónicas.

Otros datos, sin embargo, fueron desalentadores, tal y como recogió AI:

"Casi dos años después de revelar por primera vez la magnitud del problema, ninguna de las 29 empresas mencionadas en este informe ha llevado a cabo las diligencias necesarias en materia de derechos humanos en sus cadenas de suministro de cobalto en línea con los estándares internacionales".

Estas empresas, según AI, ya eran perfectamente capaces de "establecer políticas claras y detalladas para abordar el impacto de las cadenas de suministro de minerales en los derechos humanos, en particular cuando lo exige la ley".

La mayoría ya contaba con políticas de gestión de los riesgos asociados con los "minerales conflictivos" (estaño, tántalo, tungsteno y oro) de la República Democrática del Congo, ya que estaban obligados a hacerlo según la sección 1502 de la Ley Dodd-Frank en los EE.UU.

La Ley Dodd-Frank, firmada por el Presidente Obama en 2010, promueve la estabilidad financiera en EE. UU. a través de medidas que proporcionen transparencia al sistema financiero; y se aprobó para arrojar luz sobre el papel de estos conflictivos materiales. Se asoció al estaño, utilizado como soldadura en los teléfonos; al tántalo, para producir condensadores; al tungsteno, para lo motores de vibración; y al oro, muy popular en el uso de conectores y placas en circuitos impresos, que cuentan con la financiación de grupos rebeldes del Congo. Antes de la ley, algunas minas estaban controladas ilegalmente por tropas del gobiernos y milicias armadas que se beneficiaban de los minerales extraídos con más de 185 millones de dólares cada año.

La Sección 1502 de la Ley requería que las compañías revelaron la presencia de minerales de conflicto procedentes del Congo en sus cadenas de suministro. El efecto dominó que tuvo este pequeño acuerdo en la nación fue gigantesco. Joseph Kabila, presidente congoleño, prohibió todas las exportaciones de minerales en las provincias de Kivu y Maniema del norte y del sur, y las operaciones se interrumpieron en muchas comunidades donde la minería era el único empleo remunerado disponible.

Laura Seay del Centro para el Desarrollo Global lo resume de manera muy concisa: "la sección 1502 ha afectado inconsciente y directamente a entre 5 y 12 millones de civiles congoleños".

¿Un teléfono inteligente más inteligente?

En mayo de 2013, la compañía social Fairphone decidió que había otra forma de obtener materias primas como el estaño, tántalo, tungsteno y oro sin depender de cadenas de suministro potencialmente oscuras. Después de tres años de campañas de sensibilización acerca de los minerales en conflicto, llegó el momento de lanzar un dispositivo móvil fabricado a partir de productos electrónicos limpios. Uno con diseño modular que al romperse pudiera ser reparado por sus dueños, comprando los repuestos y cambiando las piezas de forma sencilla.

En lugar de evitar a países como RDC, Fairphone pudo obtener estaño, tántalo y tungsteno de fuentes éticas de la República Democrática del Congo y Ruanda, además de utilizar oro de comercio justo de minas de Perú.

Cuando la compañía lanzó el Fairphone, el 2 de julio de 2015, se reunió con The Dragonfly Initiative, una empresa de asesoramiento sobre sostenibilidad, y escribió una larga lista con los 40 materiales que componían su nuevo teléfono, todos ellos con algún problema medioambiental, social o relacionado con la salud. Esta lista se redujo a 10 materiales problemáticos a los que realizar un análisis más riguroso en los próximos años: estaño, tántalo, tungsteno, oro, cobalto, cobre, galio, indio, níquel y metales de tierras raras.

¿Por qué estos 10? "Estos materiales se utilizan con frecuencia en la industria de la electrónica, tienen una variedad de problemas relacionados con la minería y es probable que no sean sustituidos en un futuro cercano", explica Fairphone.

Ahora, Fairphone está examinando un material que les ayude a aumentar las posibilidades futuras de tener una mayor transparencia y responsabilidad en sus cadenas de suministro. Es un esfuerzo a pequeña escala, pero que también comienza a hacerse eco en las acciones de los grandes jugadores. En 2016, Apple informó de que estaba trabajando en un programa para verificar las minas de cobalto.

También de que el 100% de sus socios de fundición y refinería de cobalto participaban en auditorías independientes llevadas a cabo por terceros.

Esta buena noticia probablemente llegue demasiado tarde para el teléfono inteligente que llevas en tu bolsillo. Sin embargo, si prolongas el ciclo de vida de tu dispositivo móvil y lo reciclas (o intercambias) cuando llegue el momento de decirle adiós, puedes evitar que estos valiosos recursos acaben en los vertederos.

¿Y cuando se trate de buscar un nuevo teléfono? Bueno, puedes hacer una pequeña investigación sobre las empresas que están trabajando para alcanzar un futuro en el que los móviles no se vean afectados por abusos contra los derechos humanos.

"Hay casi un 100% de posibilidades de que tu teléfono móvil contenga cobalto proveniente del trabajo infantil en las minas artesanales”, afirma Benedikt Sobotka, CEO de Eurasian Resources Group.

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