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Los orígenes feministas del Día de la Madre

El día de la madre es mucho más que una caja de bombones o comprar un regalo a última hora. Va más allá de un marco con una foto en la que sales muy sonriente con mamá, se trata, sobre todo, de celebrar la figura de la mujer. Además, su celebración es mucho más antigua de lo que podrías pensar, se remonta a tiempos de griegos y romanos.

Aunque ahora las cajas de bombones, los osos de peluche y las tarjetas de color rosa nos recuerden que ha llegado ese día del año en que hay que dar las gracias a las madres, lo cierto es que esta fecha se lleva celebrando desde hace milenios. Sus orígenes, por supuesto, nada tenían que ver con la celebración de ahora, que en cada país es diferente. En Estados Unidos la festividad surgió como un movimiento antiguerra, promovido primero por Julia Ward Howe, autora y activista social en defensa de la paz.

Anna Harvis recogió el testigo y organizó a las mujeres en la Guerra Civil para conseguir mejoras sanitarias para sus hijos, soldados heridos en combate. Finalmente, fue la hija de Harvis, del mismo nombre, la que consiguió, en 1914, que se fijará una fecha que reconociese la importante labor de las mujeres durante la Guerra. Pero, con el paso del tiempo, se fueron olvidando las raíces feministas de una festividad que hoy tiene más que ver con el consumismo, que con honrar la figura de la mujer. Tanto es así que Harvis acabó luchando para que el Día de la Madre se eliminara del calendario, por considera que había perdido el sentido.

Deja que ella decida  

Este año en vez de comprar lo típico, mejor pregúntale a mamá directamente qué le apetece hacer. Ir a un concierto, una comida en familia, una sesión de belleza en casa o un paseo por su parque favorito… o ¡nada de nada! Sea lo que sea, pon la decisión en sus manos.

El brunch y los derechos de la mujer

La conexión entre el brunch y los derechos de las mujeres es mucho más estrecha de lo que podría parecer. Antes del siglo XX a las mujeres no se les permitía salir a cenar solas, sin la compañía de un hombre. Las mujeres que pusieron fin a esta tiranía fueron las mismas que consiguieron el voto femenino. En 1907, Harriet Stanton Blatch, hija de la conocida sufragista Elizabeth Candy Stanton, demandó al reputado restaurante Hoffman House por no dejarla comer allí. La presión feminista consiguió que la norma finalmente se derogase. A partir de 1930, el brunch pasó a ser una costumbre que hacía que las mujeres pasaran menos tiempo limpiando y cocinando. Aunque las cosas han cambiado mucho desde entonces, el brunch sigue conservando algo de esa idea: una comida para relajarse y tomarse un tiempo para uno mismo. Este año puedes aprovechar para llevar a mamá algún sitio bonito y compartir un rato relajado.

Dale un respiro

Muchas veces sin darnos cuenta exigimos a nuestras madres que hagan esto y aquello. Al fin y al cabo es una madre, y una madre haría cualquier cosa por un hijo. Y suele hacerlo, de eso no cabe duda, pero también debemos preguntarnos qué hacemos nosotros por ellas y, lo más importante, qué podríamos hacer que todavía no hacemos. No te cortes, este Día de la Madre intenta descubrir qué necesita ella.

Inspira y déjate inspirar

Por qué no aprovechas para convertir el Día de la madre en una jornada de inspiración, este año, explora la importante figura de las progenitoras. Visita una exposición, disfruta de una película clásica, infórmate, lee artículos y libros que te ofrezcan un nuevo punto de vista. Pronto descubrirás que no hay nada más enriquecedor que el intercambio de ideas y, a lo mejor, en el proceso también descubres ideas inspiradoras que te ayuden a inspirar a otros.

Decidas lo que decidas, dale la vuelta y reivindica las raíces feministas del Día de la Madre, hazle saber a la tuya que es una mujer fuerte e independiente, y cuéntale también que los griegos y romanos ya veneraban a sus madres (y diosas) tanto como tú a la tuya.

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