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La belleza en la era de Instagram

¿Qué es la belleza? es una pregunta que nos hacemos todos los días: a nosotros mismos, a los demás y hasta a los buscadores en internet. De momento, no hay muchas respuestas y las disponibles no son las definitivas, pero seguimos intentando desentrañar el misterio.

El diccionario de la Real Academia Española define belleza como persona o cosa notable por su hermosura. Y si la explicación no te ayuda a comprender mejor el significado, no te preocupes, no eres el único.

Cuando éramos pequeños nos pasábamos el día jugando y vistiendo barbies con cuerpos que poco tenían que ver con la realidad. Lo mismo ocurría con los cuentos de hadas y las películas de princesas. Los buenos siempre tenían un aspecto agradable, las mejillas rosadas y el pelo perfecto; mientras que con los malos pasaba al contrario: aparecían con la piel mate y la cara llena de verrugas. Ya en la adolescencia, lo que se llevaba eran los cantantes y actores, con los que adornábamos las carpetas del instituto o las paredes de la habitación. Siempre hemos estado condicionados por una imagen que otros consideraban bella, pero ¿ha cambiado algo hoy en día?  

Los dictados de la imagen llegan ahora desde las redes sociales, donde pasamos varias horas al día, de perfil en perfil, rastreando un montón de fotos. En Instagram hay cerca de 800 millones de usuarios activos, y el 68% del total son mujeres. Los medios nos han hecho creer que el valor de una mujer está determinado por su apariencia y, aunque nos gustaría pensar que la belleza está en los ojos del que mira, en la era de Instagram la labor se ha vuelto cada vez más complicada.

Ahora que las personalidades de Instagram y Youtube parecen ser las que marcan las tendencias de belleza, ¿nos vemos obligados a guiarnos por ellas? Todos sabemos lo que es mirar, estudiar y repasar un selfie antes de publicarlo en nuestro perfil; el escrutinio y las dudas de una foto que va ya por el quinto filtro, ¿el resultado? Una generación que se percibe como narcisista, pero que en realidad solo tiene una desesperada necesidad de gustar. Cada vez que recibimos un "like" liberamos dopamina, que es la recompensa a la validación. Los me gusta online son el equivalente a la aceptación en la vida real. Pero, todo lo que tiene el poder de hacernos sentir tan bien (o tan mal), también tiene el potencial de escapar a nuestro control.

Pero, ¿existe alguna forma de recuperar las riendas? Desde el principio de la humanidad ha habido estándares de belleza: diosas, ídolos, estrellas de cine e influencers. Lo que demuestra que culpar a las redes sociales puede que no sea lo más justo.

El problema puede estar en intentar buscar la definición de belleza: el camino ya estaba hecho, las redes sociales solo lo han iluminado. Sin embargo, la esperanza se ha abierto paso en forma de movimientos que celebran la aceptación de todos los cuerpos y luchan en contra de imágenes irreales y estereotipos. Ahora la realidad se ha hecho un hueco en las pequeñas pantallas de nuestros dispositivos. Desde @the.vulva.gallery, que celebra las vulvas de todas las formas y tamaños, pasando por la defensa de los distintos tipos de pieles en @mypaleskinblog; hasta @arewenearlybareyet, una colorida y peculiar celebración de la figura femenina y @zenteta, que utiliza el arte para promover la percepción positiva del cuerpo. Necesitamos más perfiles que den visibilidad a la diversidad. La belleza es solo algo superficial y cuanto antes nos demos cuenta, mejor.

El camino que queda por recorrer es largo, y difícil. Deshacernos de la idea de que ser guapo o guapa es un requisito fundamental para que los demás nos acepten es un buen punto de partida. Además, todo es mucho más sencillo si nos inspiramos en cuentas donde encontrar formas, tamaños y colores distintos. Pero, entonces, ¿la belleza está en los ojos del que mira o no? Bueno, eso es algo que tendrás que decidir tú mismo.

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