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¡Que no pare de crecer!

En la cabeza hay entre 90.000 y 120.000 folículos, donde crece el pelo que siempre pasa por las mismas tres fases: anágena, catágena y telógena. Se trata de un ciclo que se repite de manera constante a lo largo de nuestras vidas. Para entender mejor cómo crece el pelo, te explicamos su estructura:

 

En la base del pelo, e incrustado en la piel, hay un bulbo piloso dentro de una especie de saco, llamado folículo, desde donde crece el cabello. En ese folículo hay una papila con una arteria, encargada de nutrir la raíz. El folículo impulsa hacia arriba la queratina que producen las células para construir la estructura. A partir de ahí, el pelo comienza su ciclo de crecimiento. 

La fase anágena es la fase de crecimiento activo. Aproximadamente el 80% de tu cabello se encuentra en esta fase. Cada mes, el pelo crece de media entre 1/2 y 1 centímetro, y esta fase puede durar de dos a seis años. Si alguna vez has escuchado a alguien decir que su pelo llega hasta los hombros y ya no crece más, es posible que el ciclo de crecimiento de su pelo sea más corto. Para estimular el crecimiento del cabello durante esta fase se pueden utilizar ingredientes como la hoja de canela, el laurel y el aceite de menta, que nutren el cuero cabelludo ayudando a que el cabello crezca más sano.

La fase catágena es un periodo de transición. Al final de la fase anterior el pelo entra en fase catágena, que dura alrededor de dos semanas, donde el folículo piloso se encoge significativamente, el pelo deja de crecer y se separa de la papila. Entre el 2 y el 3 % del cabello se encuentra en esta fase.

Por último, está la Fase Telógena, que dura alrededor de 3 meses. Durante este tiempo el pelo no crece, sino que permanece adherido al folículo mientras que la papila dérmica está en un periodo de reposo y el saco se va llenando de células de queratina que empiezan a acumularse. Alrededor del 18% del cabello se encuentra en esta fase, por lo que es normal perder entre 50 y 100 pelos al día. Cuando termina, el folículo piloso vuelve a entrar en fase anágena, alargándose a medida que la papila dérmica se vuelve a unir de nuevo.

La duración del ciclo de crecimiento del pelo tiene que ver con la testosterona. La genética determina la sensibilidad de los folículos pilosos a la testosterona, haciendo que la fase anágena tenga una duración de más o menos tiempo. El mentol es capaz de influir en la testosterona, ralentizando el ciclo de crecimiento. Es cierto que no se puede engañar a la genética, pero el mentol es capaz de retener el pelo el máximo tiempo posible.

Esto es algo muy útil durante los periodos de estrés y también después del embarazo, momentos en que las hormonas funcionan de forma diferente. Durante la gestación, las hormonas femeninas experimentan un aumento significativo, haciendo que todo el pelo entre en fase anágena. En el cuerpo (literalmente) todo empieza a crecer. Sin embargo, cuando el embarazo y la lactancia acaban, las hormonas vuelven a su proporción normal, y lo habitual es perder una gran cantidad de pelo. Aquí entraría en juego el mentol, ayudando a equilibrar mejor este periodo.

A veces, la fase telógena puede confundirse con la rotura del cabello. Por ejemplo, cuando te haces una cola alta o te recoges el pelo durante toda la noche, estás dañando la melena, lo que se traduce en un montón de pelo que se queda en el coletero al retirarlo. La mejor forma de prevenir esa rotura es protegerlo con aceites y mantecas o usar una henna que ayude a cubrirlo con una película protectora, para hacerlo así más fuerte. Por supuesto, lo ideal es limitar ese tipo de agresión al cabello.

Hair growth phases
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