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Poner freno al plástico en los océanos

En Amsterdam, un supermercado ha abierto el primer pasillo libre de plásticos del mundo, donde todos los envases están hechos a partir de materiales alternativos. Esta podría ser una forma de salvar los océanos, ahora inundados de desperdicios. Expertos de todo el mundo se han reunido en una cumbre en Londres para tratar esta grave crisis, tal y como informa la escritora de Lush Katie Dancey-Downs.

Un océano de plástico

Roger Harrabin, analista medioambiental de la cadena BBC, se encuentra en una playa de Kenia (África), a punto de devolver una tortuga al mar. En las últimas tres semanas, el animal ha sido tratado con laxantes, para expulsar todo el plástico que tenía en el estómago. Antes de irse, Roger vuelve a mirar atrás y, justo donde ha soltado a la tortuga, hay un niño que bebe agua de una botella de plástico. Después de darle el último trago, el pequeño echa el envase al mar, lanzándolo por encima del hombro.

El periodista comparte su historia en la Cumbre dedicada a “La crisis de los plásticos en los océanos”. La cuenta visiblemente enfadado, pero también afirma no haber perdido la esperanza, porque en sus 30 años en la BBC nunca ha visto tanto apoyo público a un problema como este.

Las conferencias se suceden en la Real Sociedad Geográfica de Londres, donde se intenta alcanzar una solución al gran problema de los océanos: la contaminación por plástico. El evento lo ha organizado Artists Project Earth, una asociación que utiliza la música y el arte para enfrentar los retos medioambientales del siglo XXI.

“El hábitat de mayor extensión de la tierra se ha convertido en un cementerio de plástico, en tan solo un siglo”, explica la encargada de inaugurar la cumbre, Bianca Jagger, activista social y por los Derechos Humanos, además de exactriz.

Las cifras indican que, a este ritmo, en 2050 habrá más plásticos que peces en los océanos, según la ONU. Todo lo que acaba en el mar estuvo antes en la tierra, donde no se recicló o recogió de forma adecuada.

También las aves marinas se están viendo afectadas. Cada vez se encuentran más cadáveres de estos animales con el estómago lleno de tapones de botella, cartuchos de impresora y hasta pelotas de golf.

Otra preocupación todavía mayor son los microplásticos, que se forman cuando el sol degrada bolsas de plástico, redes de pescar y otros materiales en partículas pequeñas. El gran problema de estos diminutos contaminantes es que no se pueden sacar del mar.

El plancton, un organismo que se encuentra en la base de la cadena alimentaria, se come estos microplásticos, después otros peces más grandes y mamíferos marinos se alimentan del plancton, que al final acaba también en el estómago de los humanos.

En el Reino Unido el gobierno ha puesto en marcha un plan a 25 años para eliminar el plástico prescindible en 2042, pero ¿es esta medida suficiente?

El plástico de los océanos es ilegal

Oliver Tickell, periodista, autor y activista medioambiental, recuerda que ya existe una legislación internacional para frenar el problema, lo que significa que cuando los países permiten la contaminación de los mares, están violando las leyes.

Oliver presentó en la cumbre un estudio titulado “Responsabilizar a los culpables de la contaminación marina”, publicado por Artists Project Earth, donde detalla que aunque existen una serie de acuerdos internacionales, nadie los cumple.

Uno de ellos es La Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, celebrada en 1994, que establece la necesidad de: “Prevenir, reducir y controlar la contaminación del medio marino procedente de cualquier fuente”.

La Declaración de Washington de 1995, sobre la protección del entorno marino frente a las actividades realizadas en tierra, propone diferentes maneras de abordar la contaminación del mar por plásticos. Aunque no es jurídicamente vinculante, tiene un valor moral, ya que los gobiernos que participaron en esta conferencia de la ONU, aceptaron la declaración y acordaron poner en marcha "medidas sostenidas y efectivas para hacer frente a los impactos terrestres sobre el medio marino". Este texto hace referencia a varios contaminantes, incluida la basura.

Este es solo uno de los muchos ejemplos de leyes, vinculantes y no vinculantes, que ilustra el informe de Oliver, que insiste en que lo difícil ya está hecho.

"Contamos con una ventaja de 20 años gracias a los acuerdos internacionales que ya existen", defiende.

Lo complicado es que se cumplan estas leyes, pero los ciudadanos pueden ejercer presión y exigir a los gobiernos que asuman sus obligaciones legales.

“Debemos recordarles que tienen que cumplir los acuerdos que han firmado”, afirma Oliver.

La solución contra el plástico en los océanos

Los asistentes a la cumbre de Londres lo tienen claro, la solución no es limpiar los océano, sino evitar que sigan entrando desperdicios al mar.

Bianca recuerda que hay algunos pasos clave que se deben seguir. Primero, debemos decir adiós a los plásticos de un solo uso y poner en valor la reutilización. También necesitamos mejorar los sistemas de reciclaje. Los países desarrollados son los que mayor esfuerzo deben hacer, al ser los que generan más desperdicios.

Además de la activista, otros muchos ponentes proponen diferentes soluciones prácticas. Para empezar, plantean seguir el ejemplo de Noruega y su sistema de envases retornables, por el que pagan un depósito al comprar botellas de plástico y latas que después recuperan, una vez devuelven los envases en cuestión. Este método podría implantarse también en Escocia dentro de poco, donde el organismo del gobierno Zero Waste Scotland ya trabaja para hacerlo realidad dentro de poco.

Los expertos sostienen que el principal problema reside en la fase de diseño de los productos. ¿Cómo podemos hacer que todos los envases sean reciclables? ¿Se pueden hacer diseños que tengan un menor impacto en el medioambiente?

"Todos los envoltorios que se fabrican deberían ser reciclables, sin excusas", defiende el profesor Ed Kosior, director ejecutivo de Nextek, una empresa que diseña soluciones de reciclaje de plástico.

En la cumbre, también hay quien defiende la importancia del plástico, siempre y cuando sea reciclable y, lo que es más importante, que se recicle de forma correcta. Este material es crucial para prolongar la vida de los alimentos y evitar el desperdicio de comida.

En el otro extremo, Willemijn Peeters, directora de Searoius Business, se pregunta si el plástico es realmente necesario en nuestro día a día. Un buen comienzo, plantea la experta, es dejar de usar el material en su forma virgen.

Willemijn explica que la mejor actuación ante “una situación en la que algo se desborda, es cerrar el grifo”.

La directora de Searious Business ha desarrollado, junto a su equipo, una herramienta online, llamada Plastic Scan, que permite a las empresas evaluar el uso que hacen del plástico para después recomendarles posibles mejoras.

El plástico en el futuro

“Cuando los arqueólogos estudien los restos de los siglos XX y XXI, ¿qué van a encontrar? Vivimos en un planeta inundado por el plástico”, plantea Peter Maddox, director del Programa de Acción de Residuos y Recursos (WRAP, por sus siglas en inglés), en su intervención en la cumbre.

Maddox explica cómo “la duración, el precio y la versatilidad” fueron las cualidades que “hicieron del plástico un material excelente”, pero ahora es justo al contrario: el problema reside en el mal uso de sus magníficas virtudes.

“Hemos recorrido un largo camino, pero todavía queda mucho por andar”, concluye el experto.

Esta cumbre ha aportado algunas soluciones, pero el debate no acaba aquí. Durante el evento se formó un grupo que tiene una importante misión: crear un plan de acción contra los plásticos en los océanos. Cientificos, académicos, expertos en sostenibilidad, periodistas y activistas forman parte de la iniciativa, que ya prepara una lista de políticas, tecnologías y acciones locales para enfrentar la grave situación.

Además de ser una coalición con gran experiencia, comparten también la pasión por salvar el planeta. Mientras completan el manifiestos solo queda una pregunta por hacer: ¿querrán escucharlo los líderes mundiales?

Foto cortesía de:

David Jones @justoneocean

“Cuando los arqueólogos estudien los restos de los siglos XX y XXI, ¿Qué van a encontrar? Vivimos en un planeta inundado por el plástico”, plantea Peter Maddox, director de WRAP.

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