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En huelga por el clima

El columnista Miles King, escritor de Lush Times, está impresionado por los estudiantes que hacen huelga escolar para intentar que los políticos rindan cuentas sobre la crisis climática y tiene la esperanza de que el movimiento crezca tanto que los gobiernos, la prensa y el público no puedan ignorarlo.

 

Estamos a mitad de febrero y ya se empiezan a notar las temperaturas cálidas. Hace treinta o cuarenta años, estaríamos inmersos en las frías temperaturas del invierno inglés, pero eso ya no ocurre: las flores se están empezando a abrir y la hierba crece con entusiasmo. Incluso se han avistado golondrinas que ya vienen del sur.

Las personas alérgicas, como yo, lo habréis empezado a notar: ojos llorosos, estornudos… ¡Bienvenidos al nuevo clima! Esto ya pasó el año pasado, que fue el más caluroso desde que se registran las temperaturas en el país, y eso teniendo en cuenta que hubo un frente frío, procedente de Siberia.

Ya casi no hay hueco para el invierno: el otoño se extiende hasta diciembre y la primavera empieza en febrero. Un cambio que se está produciendo en todo el mundo. Australia acaba de vivir el mes de enero más caluroso de su historia. Normalmente, esto solo ocurre cuando se produce El Niño, un fenómeno que eleva las temperaturas de las aguas del Pacífico, aumentándolas también en Australia y otros países. Lo alarmante de la ola de calor de las antípodas es que este año no ha habido ningún Niño.

Todavía existen personas que se aferran a la negación, intentado culpar a procesos naturales de la crisis climática. Eso cree Piers Corbyn, hermano del líder laborista británico Jeremy Corbyn, que defiende que la actividad del sol impulsa el clima. Lo cierto es que estamos atravesando un periodo llamado 'mínimo solar', cuando la actividad solar disminuye (y las manchas solares desaparecen de la superficie del astro rey). Si el sol impulsa el clima, las temperaturas globales deberían caer, pero nada de eso está ocurriendo.

Si bien se están haciendo algunos esfuerzos para reducir el aumento de los gases invernadero, la ciencia climática sigue causando sorpresas. Las concentraciones de metano -uno de los que más afecta a la atmósfera- se habían estancado hasta 2014. Luego, inexplicablemente, empezó a aumentar de nuevo.

Se ha registrado un aumento considerable de metano en los últimos cuatro años, pero no está claro de dónde viene. El metano, según la fuente de la que proceda, deja una huella distinta, que apunta a una fuente biológica, más que a una fuga de gas de la industria de los combustibles fósiles. Además, los registros locales sugieren que las emisiones provienen de áreas tropicales, lo que descarta que la fuga de metano proceda de la tundra ártica o de los hidratos de metano atrapados en el lecho marino. Pero no está claro si el aumento del nivel de metano lo produce el ganado o los campos de arroz. Todavía hay mucho que no entendemos. Una teoría apunta a que los cambios químicos inducidos por el cambio climático están ralentizando los procesos de descomposición del metano (que normalmente desaparece en 10 años).

Alimentar al mundo

Las escenas de la muerte masiva del ganado en Australia pueden suscitar compasión, pero la crisis climática nos afecta a todos y empezaremos a notarla de verdad cuando los agricultores que producen nuestra comida se vean afectados. Un informe reciente de la Coalición del Clima resume claramente lo que ya está ocurriendo y lo que pasará en el futuro.

En el Reino Unido, por ejemplo, cultivan zanahorias y guisantes para autoabastecerse, pero el increíble calor y la sequía del año pasado hicieron mella en su agricultura. La zanahoria cayó de un 25% a un 30%, mientras que los guisantes se vieron afectados por un escarabajo que se dirige hacia el norte a medida que suben las temperaturas y, cuando llega a Gran Bretaña antes de tiempo, afecta a las plantaciones.

El Gobierno del país ha hablado de un plan para alimentar al mundo, como expuso el ministro británico de medioambiente Michael Gove, ante La Unión Nacional de Granjeros del Reino Unido. La exportación de carne de cordero y de vacuno a la Unión Europea (que está ahora en riesgo de colapso por el abandono de la UE) no va a ayudar a los agricultores de subsistencia de los trópicos, que producen la mayor parte de los alimentos del mundo. Es mejor que apoyemos la investigación para desarrollar mejores técnicas de agricultura agroecológica, o que utilicemos nuestra influencia global para ayudar a los agricultores a compartir las mejores prácticas entre ellos.

La suma de todo esto está generando un sentimiento colectivo de ansiedad y desesperación. Por eso, es inspirador ver a los jóvenes exigiendo una acción urgente, unidos en un movimiento que crece cada vez más.

La semana pasada se produjo la primera huelga escolar por el clima en el Reino Unido, inspirada por la estudiante sueca Greta Thunberg, que hace meses inició este movimiento. La acción de Thunberg llevó a unos diez mil estudiantes británicos a abandonar la escuela el 15 de febrero para exigir a los gobiernos una solución frente al cambio climático.

La respuesta del Gobierno solo se puede calificar de insensible. Por un lado, la líder de la Cámara de los Comunes, Andrea Leadsom, ha considerado la acción como absentismo escolar; y la primera ministra, Theresa May, se ha quejado del esfuerzo que han puesto los profesores en preparar unas clases a las que nadie ha asistido. Por suerte, otros políticos han reaccionado con interés y respeto, entre ellos el exministro británico Richard Benyon, quien se reunió con un grupo de estudiantes de escuelas locales para escuchar y hablar sobre cuestiones climáticas.

Es comprensible que los escolares británicos se sientan frustrados porque los responsables actuales estén poniendo en juego su futuro, sobre todo después del Brexit, que les ha arrebatado la oportunidad de vivir y trabajar en otros países de la UE.

Ojalá que estas protestas crezcan cada vez más en los próximos meses, hasta que nadie pueda ignorarlas.

 

Miles King es ecologista y fundador de la asociación People Need Nature, además de columnista habitual en Lush Times. Este artículo recoge su opinión personal. Si te interesa su punto de vista, síguelo en la cuenta de Twitter @MilesKing10.

Imagen cedida por Josh Barwick.

De momento, las protestas escolares se han extendido a 1.800 ciudades de todo el mundo.

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