DESTACADO

Confl­ictos y comunicación

Las áreas en las que los medios de comunicación (ya sea prensa, radio o televisión) dedican un mayor esfuerzo a informar sobre los problemas existentes se realizan controles de lobo con mayor intensidad, o sea, se matan lobos para apaciguar los ánimos de quienes protestan, muchas veces, de modo injustificado.

Los grandes carnívoros, como el lobo, pueden generar algunas situaciones de choque socioeconómico motivados por casos de depredación ocasionados al ganado doméstico para los cuales pueden ser aplicadas soluciones relativamente sencillas y de bajo coste para el conjunto de la sociedad. Es preciso señalar, no obstante, que en este tipo de con­flictos hay componentes objetivos (ecológicos y económicos) y subjetivos (percepciones, valoraciones sociales, miedos o fobias atávicas, etc.); estos últimos obedecen a lógicas poco racionales y son difícilmente evaluables.

La “Estrategia Española para la Conservación y Gestión del Lobo” es un documento orientativo que recoge las directrices básicas para la gestión de esta especie y fue elaborada con la participación de las diferentes autonomías y aprobada en 2005. No obstante, este documento carece de valor legal y por ello se han aprobado desde entonces varios Planes de Gestión del Lobo: En Asturias, pionera en la gestión del lobo, el Decreto 155/2002 del Principado de Asturias y posteriormente el Decreto 23/2015 por el que se aprueba el II Plan de Gestión del Lobo en el Principado de Asturias. En Castilla y León, el Decreto 28/2008 de la Junta de Castilla y León. En Galicia, el Decreto 297/2008 de la Xunta de Galicia. En la provincia de Álava, el Decreto Foral 33/2010 aprobado por la Diputación Foral de Álava.

En los tres primeros Planes, explicitado de una manera u otra a través de diferentes herramientas de gestión (en función de la consideración del lobo como especie cinegética o no) se pretende conservar la especie en el territorio y compatibilizar su existencia con la ganadería. En el plan de gestión alavés, se pretende excluir la especie. En todos ellos, para garantizar estos objetivos se disponen varias herramientas: - Prevención de ataques al ganado. - Política de compensación por casos de prelación al ganado. - Medidas de control. - Divulgación y comunicación. - Investigación y seguimiento. En muchos casos, el confl­icto es amplificado por los medios de comunicación, bien por una magnificación del mismo, o bien por la falta de rigor en el tratamiento de los datos y la carencia de objetividad en la descripción de los hechos.

El número y cuantía de los daños al ganado no mantienen una relación proporcional con el número de noticias en prensa (Fernández. A.G. et. Al.. 2012). Además, en ciertas zonas en las que existen intereses aislados o ciertos sectores logran hacer más ruido son tratadas con profusión por los medios de comunicación. El resultado es el siguiente: Las áreas en las que los medios de comunicación (ya sea prensa, radio o televisión) dedican un mayor esfuerzo a informar sobre los problemas existentes, con el enfoque mencionado anteriormente, se realizan controles de lobo con mayor intensidad, o sea, se matan lobos para apaciguar los ánimos de quienes protestan, muchas veces, de modo injustificado.

Por otro lado, un incremento en el número de controles de lobo, es decir mayor número de lobos muertos, puede tener como consecuencia un incremento de casos de prelación en el ganado a lo largo del año siguiente debido a la desestructuración de las manadas tal y como se ha comprobado en diferentes lugares del mundo (España, USA). Podemos deducir así la importancia que tienen los medios de comunicación en la gestión y conservación del lobo, así como en la viabilidad de las explotaciones ganaderas y del éxito de los planes de gestión del lobo de las diferentes comunidades autónomas.

Es posible comprobar datos para corroborar la escasa incidencia económica de los lobos: las incidencias económicas de estos no llegan ni al 1% de lo que se recibe por subvenciones recibidas con compromisos de sostenibilidad ambiental a través de la PAC (Política Agraria Común). El número de explotaciones ganaderas afectadas por ataques de cánidos está en torno al 0,35% de las existentes.

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