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Alternativas a los plásticos

Descubre formas cada vez más innovadoras de combatir la contaminación por plástico.

El término plástico se ha convertido en algo negativo, asociado a contaminación medioambiental, producción masiva y barata, cirugía estética desacertada y consumo excesivo. La percepción era muy distinta cuando Leo Baekeland inventó este material en el siglo XX, lo que supuso una auténtica revolución. A diferencia de los cristales y metales que venía a sustituir, el plástico tenía la ventaja de que era barato y duradero. No se rompía, era algo así como indestructible.

En honor a su inventor, este primer plástico sintético tomó el nombre de baquelita. Estaba hecho a partir de combustibles fósiles en vez de plantas, materiales procedentes de animales (como los cuernos), celulosa o caucho, que llevaban cientos de años usándose. De igual forma que los materiales de origen natural, los plásticos sintéticos están compuestos de largas cadenas de moléculas llamadas polímeros, que se moldean y adquieren cualquier forma. Poco tiempo después, aparecieron otros plásticos sintéticos, incluyendo algunos materiales revolucionarios, como el poliéster, el nailon, el poliestireno, el polietileno y el tereftalato de polietileno (PET), que suelen utilizarse para crear envases.

Hoy en día, existen cientos de polímeros distintos, muchos de ellos hechos a partir de gas o aceite. Lo que algún día fue la mayor virtud del plástico, su durabilidad, lo ha convertido también en una temible amenaza: los vertederos están llenos de este material en todas sus formas, donde permanece durante cientos de años antes de degradarse. En otras muchas ocasiones acaba en el mar.

Para evitar que la situación siga empeorando algunas empresas, Lush incluida, han puesto todo su empeño en conseguir alternativas a los plásticos sintéticos, utilizando polímeros diseñados para descomponerse o reutilizando y reciclando materiales de forma ingeniosa.

En Lush intentamos reducir los envases al mínimo y, siempre que es posible, ofrecemos nuestros productos desnudos. En las ocasiones en que usamos embalajes, hacemos lo posible por que sean reciclados y reciclables. Nuestros botes negros están hechos de polipropileno 100% reciclado después de su consumo, alguno lo compramos y otro lo reciclamos en nuestro Greenhub, a partir de los botes que nos devuelven los clientes.

“En los últimos 12 meses nos han devuelto siete toneladas de botes negros de plástico para reciclar”, explica Suzy Hill, del equipo Earth Care (cuidado de la tierra) de Lush.

Fabricamos todas nuestras botellas con un tipo de plástico llamado PET, (tereftalato de polietileno), hecho a partir de plásticos reciclados 100% postconsumo, también reutilizamos los moldes con los que hacemos las bombas de baño.

“Hemos liderado la innovación en materiales que, no solo son reciclables, sino también reciclados”, explica el ingeniero de envases de Lush, Giles Verdon, que añade: “Fabricamos nuestros moldes para bombas de baño a partir de una lámina de PET, y actualmente estamos trabajando para ver cómo los lavamos y trituramos para convertirlos en nuevas láminas y que se puedan usar una y otra vez. No nos quedamos parados, siempre estamos intentando algo nuevo”.

Plásticos innovadores

Los materiales plásticos vuelven a sus orígenes naturales con inventores y empresas que apuestan por ideas sostenibles, es el caso de Ananas Anam Ltd. que fabrica y vende Piñatex, un material natural y sostenible, hecho a partir de las fibras de las hojas de piña, que de otra forma acabarían en la basura. Carmen Hijosa, CEO de la empresa, pasó siete años desarrollando este material. La fabricación del Piñatex no necesita pesticidas o fertilizantes, tampoco agua ni una superficie extra de tierra, además, proporciona ingresos adicionales a los agricultores filipinos. Aparte de ser vegano y biodegradable, Piñatex representa una alternativa a los materiales que sustituyen a la piel natural, hechos a base de plásticos procedentes del petróleo, como el PVC y el poliuretano.

“El objetivo principal de Piñatex es ocupar un nicho de mercado que es cada vez más obvio, entre la piel y los textiles hechos de petróleo”, explica Carmen Hijosa. La empresa deportiva Adidas y la de calzado Camper ya han hecho pruebas para crear zapatos hechos de Piñatex, también la marca ética de calzado Po-Zu ha creado toda una gama de zapatos vegana con este material. “El Piñatex ha evolucionado hasta convertirse en un material en sí mismo”, explica Hijosa.

La empresa Saltwater Brewery de cerveza artesanal, con base en florida, también utiliza materiales orgánicos para reducir la contaminación por plástico. Trabaja mano a mano con la agencia de publicidad neoyorquina We Believers, que ha creado un material 100% biodegradable, compostable y comestible que imita a los típicos anillos de plástico que agrupan las cervezas en packs. Este novedoso invento está hecho a partir de cebada y trigo, ingredientes que se desechan en la fabricación de la cerveza, por eso, si llega hasta el mar no supone una amenaza, ya que en seis horas empieza a descomponerse de forma natural, la opción clásica supone para los animales marinos una auténtica amenaza, ya que provoca asfixia, estrangulación y hace que los animales se mueran de hambre, incluso cuando están hechos con materiales de densidad baja como el polietileno, diseñado para deshacerse en 90 días de exposición al sol. Si las grandes empresas de cerveza empezasen a usar esta nueva tecnología, su precio disminuiría y se convertiría en una alternativa real al plástico. “Es una gran inversión para una pequeña empresa de elaboración de cerveza creada por pescadores, surferos y personas que aman el mar”, explica Chris Grove, presidente de Saltwater Brewery, que añade: “Esperamos influenciar a los grandes para que adopten la idea también”.

Hay grandes marcas que se están centrando en el desarrollo de bioplásticos, que utilizan levaduras para convertir la caña de azúcar en etileno, polietileno y PET. Sin embargo, Lush no quiere seguir ese camino. “No nos gusta la idea de utilizar cultivos, que podrían servir de alimento, para fabricar plástico. Preferimos reducir, reusar y reciclar, una filosofía que es también el credo de muchas iniciativas globales para reducir la contaminación por plástico”, explica Giles Verdon.

  • La empresa Thread International convierte las botellas de plástico, que recoge de las calles y canales de Haití, en tejidos sostenibles. Este tejido, hecho al 50% con PET reciclado, se ha hecho muy popular entre algunas marcas como Timberlake, Kenneth Cole y la marca de ropa de cama Kelly Lane.

  • Adidas ha colaborado con Parley for the Oceans para transformar el plástico de los océanos en ropa de deporte de alto rendimiento. Los diseños de calzado cuentan con una parte superior tejida con hilo hecho de fibras de plástico encontradas en el mar, y una entresuela impresa en 3D hecha con poliamida reciclada y redes de enmalle ilegales en aguas profundas.


  • Los accesorios ReFleece están confeccionados con un nuevo tipo de fieltro, fabricado a partir de textiles reutilizados y botellas de plástico recicladas, usando un proceso de fabricación de baja energía.


  • El bolígrafo pilot B2P de tinta de gel y retráctil es el primero del mundo en estar hecho de botellas de plástico recicladas y cuenta con la ventaja de ser recargable.

  • La firma Blue Planet produce gafas de sol respetuosas con el medioambiente, que están hechas a partir de plásticos y metales reciclados.


Las alternativas del día a día

Las grandes iniciativas tienen un impacto más que evidente en el entorno, como también lo tienen los pequeños esfuerzos del día a día que todos podemos hacer para reducir el consumo de plástico. En Lush animamos a nuestros clientes a utilizar los Knot Wraps como alternativa al papel clásico de envolver: son mucho más bonitos y se pueden usar una y otra vez. La tela que utilizamos para crearlos es el Greenspun, hecho a partir de botellas de plástico PET reciclado; otras telas se crean a partir de bunfadas vintage.

Utilizar vasos para el café y botellas de agua reutilizables es otra importante iniciativa, dado que en España solo se reciclan el 29,7% del total de residuos generados, según el Eurostat. En muchas cafeterías ya permiten llevar tu propia taza para que puedas rellenarla y no tengas que generar desperdicios.

También utilizar pajitas de metal o papel, en vez de plásticos, o evitarlas del todo, puede marcar la diferencia. Según la empresa de reciclaje norteamericana Eco Cycle, en EE. UU. se utilizan 500 millones de pajitas de plástico todos los días. Una vez se desechan acaban en el vertedero o en el océano, donde las piezas más pequeñas se cuelan en la nariz de las tortugas y perforan el estómago de los pingüinos. Algunos pubs del Reino Unido ya se han unido a la campaña Straw Wars, comprometiéndose a deshacerse de las pajitas o dárselas a los clientes solo cuando las soliciten.

Las campañas para reducir el uso de plástico están tomando fuerza en todo el mundo. Kenia prohibió en 2017 la producción, uso y distribución de bolsas de plástico, con sanciones de hasta 38.000 dólares y penas de cárcel que pueden llegar a los cuatro años. Además, otros países como China, Bangladesh, Ruanda, Macedonia o Francia planean prohibir los utensilios, platos y tazas de plástico a partir de 2020.

Únete a nosotros en la lucha contra el plástico, un material que no es tan fantástico.

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